De Pedro Salinas en La voz a ti
debida:
Perdóname por
ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el
dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor
tú.
Ese
que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y
cogerlo
y tenerlo yo en alto como tiene
el árbol la luz
última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces
tú
en su
busca vendrías, a lo alto.
Para llegar a él
subida sobre ti,
como te quiero,
tocando ya tan sólo a tu pasado
con las puntas
rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti
misma.
Y
que a mi amor entonces le contestela nueva criatura que tú eras.
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