No deja de sorprenderme la cantidad de personas que confunden el cariño con el utilizar, y no me refiero a que tengan mala intención y busquen únicamente su propio beneficio cuando se dirigen a otra persona, sino que confunden el interés por el otro con el interés que tienen por el otro, que creen que “contar con alguien” (para “un servicio”, claro) es mostrar afecto, que se les acaba el tema de conversación si no hablan de lo que se hace y nunca se les ocurre hacerse presentes y mostrar interés por lo que el otro vive, le importa, le apasiona… si no cumple sus expectativas o no le beneficia.
¿Nunca habéis experimentado que ciertas personas sólo se dirigen a vosotros/as cuando os van a pedir algo? Dominamos la teoría de que el ser humano es un fin en sí mismo y nunca un medio… pero, como en el carnet de conducir (y como en la vida) el teórico se aprueba antes que el práctico y, con frecuencia, se confunde reconocer y valorar a la persona por lo que es con apreciar “lo que me puede venir bien” de ella. Esto en castellano se llama utilizar.
La línea roja que separa el contar con alguien de utilizar a alguien es, con frecuencia, demasiado delgada y demasiado sutil… tanto que solemos cruzarla también con Dios. ¿Cuándo aprenderemos a querer al otro y al Otro por sí mismo?
En fin, no es mala intención… es incapacidad de amar y aprenderemos a amar de verdad, como somos amados, cuando veamos cara a cara al Amor… mientras tanto, ¡seguimos en el intento!.
Ianire Ángulo. Blog: Buceando la vida religiosa.
Somos una familia
Si Dios te ha regalado un hijo....tiembla....porque no solo serás su padre y su amigo, sino también su ejemplo.
lunes, 18 de marzo de 2013
La verdad no se dice, se vive
A Cristo ¿qué le llevó a la muerte?
¿Ser el Camino, ser laVida, o ser la Verdad?
Quizás las tres, pero hoy, desde luego, sería la Verdad.
Por ello, hoy, Cristo nos invita a ser Verdad y ser de Verdad.
Grandes errores
martes, 5 de marzo de 2013
"El amor sí existe"
De Pedro Salinas en La voz a ti
debida:
Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ese que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú
en su busca vendrías, a lo alto.
Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan sólo a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti misma.
Y que a mi amor entonces le contestela nueva criatura que tú eras.
Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ese que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú
en su busca vendrías, a lo alto.
Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan sólo a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti misma.
Y que a mi amor entonces le contestela nueva criatura que tú eras.
Lo que siente una madre
Ahí habitas. En el silencio
interrumpido por una digestión. En el calor difuso de un cuerpo en llamas. No sé
quién eres. No sé cómo eres. No alcanzo a saber tu nombre. Sin embargo, nos
amamos. Y nos amamos de una forma única. Una forma muy enraizada. Porque tú
acoges cada alegría o tristeza mía con torrentes de hormonas en tu sangre.
Porque tú bebes de mi cuerpo y eres mi cuerpo. Sin embargo, eres distinto a mí.
Y yo acojo tus arrebatos de cansancio con sueño profundo. Tus hambres para
crecer con comida y las pequeñas náuseas en la mañana con vómitos y secrecciones
de hormonas en mi sangre. Por eso nos amamos. Porque estamos tan unidos, que
habitamos un mismo cuerpo.
viernes, 1 de marzo de 2013
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