Todavía recuerdo el día en que me
levanté y me di cuenta de que me pareció hermoso y necesario dar explicaciones a
ciertas personas. Toda la adolescencia uno se la pasa renegando de la
implicación excesiva con los otros. Así, se evita todo aquello que nos lleve a
no ser tremendamente autoafirmantes, en suma, egoístas.
El egoísmo en esa etapa de la vida es
necesario, porque uno debe construir su persona, adquirir su estructura moral
propia, hacerse. Pero más allá de esa etapa se convierte en una especie de
"enfermedad social" que impide la construcción de un bien común, pactado entre
los miembros de la sociedad que interactúan.
Me resulta tremendamente abrumador y
entristecedor ver cómo cada vez más en esta sociedad ese egoísmo adolescente es
el que predomina en personas supuestamente adultas. Tales "adolescentes con
arrugas" -si me permiten la expresión- no son capaces de asumir responsabilidad
alguna de cara a los demás. Responsabilidad entendida como aquello que requiere
una respuesta implicada por nuestra parte. Por ejemplo, uno es responsable
cuando en el trabajo da la cara si algo ha hecho mal.
Uno es responsable también cuando tiene
enfrente a otra persona y la considera como persona más allá de los deseos
propios. Y considera qué es lo que puede hacerle bien y mal. Y, amándola, le
procura ofrecer las mejores alegrías.
Uno es responsable si es capaz de pensar que
otra vida ajena puede ser más importante que la propia en un momento
determinado. Por ejemplo, si alguien necesita de nuestros cuidados. Si tenemos
que atender una mascota, un bebé, una persona anciana.
También uno es responsable si tiene una
autoridad y un poder de gestionarlo debidamente como si fuera su vida en
ello.
Sin embargo, cada vez son más las noticias que
nos llegan de bebés desatendidos, perros abandonados, ancianos exiliados en
asilos o sabandijas que nos roban el dinero público para abrir cuentas privadas
en bancos suizos mientras hablan de modelo ético de austeridad y recortes.
A mí me preocupa especialmente esta
adolescencia eterna de la sociedad, porque con ello se hace daño a otros, porque
es imposible eludir o evadir las responsabilidades, porque se requiere cierta
madurez para tomar decisiones y ser coherentes con ellas y con los que nos
rodean.
No sé qué piensan al respecto, pero necesitamos
urgentemente educar considerando al otro para que el otro pueda entender qué
significa considerar al prójimo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario