Regalar es la actividad propia de las personas maduras, realizadas y magnánimas. Sobre todo, cuando regalan sin más, por puro amor de amar al otro, sea quien sea. No olvidemos que Dios es amor, puro don, y que no cesa de regalarnos cuanto somos y tenemos. Por eso decimos que todo es gracia: la vida, la fe, la alegría y el amor que nos inunda son gracias de Dios. Es decir, regalos que nos ha hecho porque es bueno, es la Bondad sin más. Algunas personas se consideran pobres y no saben qué regalos hacer a los demás, empezando por sus hijos y su esposa/o; y siguiendo por los familiares, amigos y vecinos. No caen en la cuenta de que seguramente son ricas en algo muy valioso: tiempo.
Te sugiero que regales tiempo: para escuchar, para jugar, para conversar, para sonreír juntos, para amar... También puedes regalar tiempo a Dios: para orar, meditar cada día la Palabra, visitar a un enfermo, decir una palabra de ánimo a quien se siente hundido...
El tiempo cuesta poco y es el regalo mejor. Si te organizas, puedes disponer de tiempo que regalar y descubrir la grandeza del regalo, del más valioso y más enriquecedor de los regalos. Nadie es tan pobre que disponga de algún tiempo; y nadie es tan rico que no necesite que le escuchen, le sonrían y le amen.

Esto me hace pensar...Seguro que todos dedicamos mucho tiempo a la familia, pero ¿cuánto de ese tiempo es realmente un regalo para nuestros hijos o para nuestra pareja? ¿cuánto tiempo pasamos presentes físicamente pero ausentes en realidad? Yo creo que a veces demasiado. Intentemos realmente que el tiempo que pasamos con ellos sea un regalo de verdad.
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