Somos una familia



Si Dios te ha regalado un hijo....tiembla....porque no solo serás su padre y su amigo, sino también su ejemplo.

domingo, 28 de abril de 2013

LA AVENTURA


A veces uno se siente como un aventurero a la búsqueda de Dios. En este mundo, ¿no basta con perseguir la propia estabilidad: estudios, trabajo, casa, familia, una cuenta corriente suficiente? Bastante aventura parece eso tal y como están las cosas, ¿no? Y, sin embargo, la respuesta, una y otra vez, asalta con claridad: ¡No! La vida tiene que ser más aún. Hay en cada uno una sed, un anhelo, una pregunta que no es fácil de responder. Por la felicidad, por el amor, por Dios.

Hay un primer paso en la búsqueda de Dios que es el de salir de los terrenos conocidos, de las calles habituales, de las inercias. Dios aparece más en las preguntas sin respuesta, en los rostros nuevos, en las situaciones que me descolocan. Allí me vuelvo más vulnerable, pero quizás, también, más auténtico. Da pereza salir. Se pone delante el fantasma de todo lo que puede salir mal. O me pregunto: «Total, ¿para qué?» Pero sé que el para qué tiene que ver con esa necesidad de algo que me llene de sentido. ¡Es hora de salir!
¿Hay inseguridades en tu vida?
¿Hay «aventura» en tu búsqueda de respuestas?


Hay cosas en la vida que son intranscendentes. Importa poco si se hace bien o mal. Dejan poca huella. Arriesgas poco en ellas, y se olvidan al poco tiempo. Es necesario que sea así. Pero si todo en la vida es así, efímero, fugaz, prescindible, entonces algo estoy viviendo mal.Es necesario tener una pasión, un sueño, una meta. Es importante encontrar algo por lo que pondrías en juego la vida misma. Dios, y su evangelio, puede caer en el ámbito de lo provisional, o puede convertirse en la clave sobre la que construir una vida entera.

Para ti, ¿qué lugar ocupa Dios?
¿En qué pones toda la carne en el asador?

SJ

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